
Chililico —según los pobladores, viene de chichiltik (rojo o colorado), por la presencia de barro de ese color— es un pueblo integrado por diez barrios cercanos a Huejutla. Es famoso por sus actividades de alfarería, la mayoría hecha por mujeres, quienes elaboran creaciones únicas y, para algunos, es una exposición las tiendas que se ubican a un lado de la carretera, donde también se venden otro tipo de artesanías, dijo José Hernández Guillén, vecino del lugar.
Comentó que las personas comparan el lugar con “un museo viviente, porque se realiza la misma técnica desde hace muchos años; no sabemos ni cuando se inició este oficio”.
Doña Esperanza, una adulta mayor que se dedica a la venta de recipientes de barro, es una de las creadoras que esperan desde el jueves las ventas de sus productos y de sus familiares. A pesar de que su mirada denota cansancio, supera los 70 años de edad, expresó que se siente contenta, pues es la oportunidad para ofrecer sus ollas y molcajetes y, con lo que recaude, levantar su ofrenda para recordar a sus seres queridos finados.
Sus conocidos afirman que ella tiene problemas auditivos; no obstante, dijeron que existe la certidumbre de que “este año sea diferente, porque ni la habían dejado salir a vender”.
Salomón Hernández | Huejutla