Tremendo susto se llevaron médicos y enfermeras cuando se empezó a inundar el área de urgencias del centro materno infantil que se ubica arriba del Centro de salud “Jesús del Rosal” en la zona de hospitales de Pachuca.
Inicialmente se pensaba que fue la lluvia, pero después se supo, que la ruptura de las tuberías de los drenajes fue lo que provocó el colapso del techo en el área de urgencia de este hospital que apenas hace algunos meses fue trasladado de su lugar original en donde funcionó sin contratiempos por varios años.
Me cae que las madres no ganan para sustos y con tanto sobresalto hasta se les puede ir la leche, dejando al bebé sin alimento.
Después del aparatoso incidente en el que se podía observar en los videos subidos a redes sociales como las filtraciones de agua iban encharcando la zona de ingreso de las pacientes, quienes además de ir con sus dolores, ahora tenían que moverse de su cama a un lugar seguro y seco.
Igual que el Titanic, la inundación avanzaba por el área de urgencias, hasta que el techo no aguantó más, se venció por el peso del agua y el torrente cayó encima de una cama que afortunadamente estaba vacía, de otra forma hubiera sido un gran problema para la madre.
Sin embargo, había otro problema, eran aguas negras las que cayeron en esta área tan delicada por el tipo de pacientes que atiende, lo que representaba un riesgo de salud tanto para las madres como para sus pequeños.
Es inaudito que ocurran este tipo de cosas y si ya es grave que sucedan en hospitales, lo es mucho más en uno que se dedica a la atención materno infantil.
Desde luego que a la indignación que provocó este tipo de incidentes, le siguieron los comentarios sobre el hecho de la condiciones de la construcción que según decían estaba hecho al vapor, casi casi con las patas.
Comentarios como “y si así está este hospital pequeño, como estará el nuevo que ya estaban seguros de abrir”, “esta de la chingada, como no revisan las instalaciones hidráulicas, ahí están las consecuencias”, “gastaron un chingo de lana según para tener un hospital materno infantil más moderno y vean sus construcción hechas al ahí se va”.
Y como siempre ocurre, quienes tienen que enfrentar las consecuencias de las malas construcciones, son los usuarios de estas obras de cuarta.
¿A quién le van a reclamar?
Ahora que andan buscando hasta debajo de las piedras malos manejos, desvíos de lana, ejecuciones de obras hechizas, deberían poner la lupa a este tipo de desmadres en la construcción al ahí se va de hospitales.
Me cae que como nadie dice nada, ni se castiga a los verdaderos responsables de las obras mal hechas, pues ahí están los resultados.
Total, que después del desmadre que provocó la ruptura de las tuberías en el Hospital materno infantil, enfermeras e intendentes pusieron más la obra y solitos resolvieron la contingencia, no sin antes recordarle su jefecita a quienes construyeron esta área del Hospital.
Como siempre son mujeres las encargadas de remediar las pendejadas de los que dicen que son constructores, porque un buen albañil no la cajetearía de esa manera y de inmediato movieron mobiliario, ayudaron a la limpieza, además de mantener a salvo a las madres que se encontraban en ese lugar.
Falta la limpieza y desinfección del lugar que seguramente requerirá de una buena sanitización.
Y un bolillo para el susto y esperar que a las madres no se les vaya a ir la leche.
Espero sus comentarios.
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